martes, 15 de junio de 2010

SOLO EL CONOCIMIENTO NOS PERMITE TRANSFOTMAR LA REALIDAD

Estos úlrimos días 12  y 15 de junio son dos fechas muy significativas en mi vida, pues ellas marcan el nacimiento de dos seres maravillosos que me acompañarón por tiempos diferentes pero muy importantes en mi vida.
El 15 de junio de 1935 en un hogar campesino nació ADELINA ACEVEDO, mi madre, quien con amor, sabiduria, paciencia y generosidad me diera todo lo que soy y me enseñara todo lo que se. No hay nada en mi vida que de una u otra manera no provenga de ella y me invite a tenerla siempre presente, a recordarla con inmenso amor y gratitud infinita.
El 12 junio de 1964 nació mi hermana FLOR ALBA quien en mi infancia y adolescencia fuera mi amiga, mi compañia, mi complice, pues a pesar de ser ocho hermanos, fué ella, con quien la vida me asignó compartir la escuela primaria, la secundaria y hasta los primeros años de universidad. Disfrutamos juntas, desde los juegos de infancia, los secretos amores de adolescentes, hasta el despertar de esas ideas académicas, sociales, políticas y religiosas propias, que nos caracterizan cuando nos convertimos en adultos;  luego sin dejar de querernos y respetarnos, cada una eligió su camino. Pero lamentablemente de manera sorpresiva y violenta su vida se escapo, cuando apenas contaba veinte años recien cumplidos y  en su espiritu ardia el deseo de luchar por la transformación social de su país para verlo convertirse en un lugar donde la salud, la educación, el trabajo y el bienestar fueran realidades, no sueños. Anhelos que  han acompañado a quienes de una u otra manera hemos conocido, o porque  no decir sufrido, la realidad latinoamericana.

A ELLAS DOS,  A ESTOS SERES MARAVILLOSOS QUE SE ENORGULLECIERON DE SU ESCENCIA Y FUERON CONCIENTES DE SU HISTORIA PARA INTENTAR TRANSFORMARLA A PARTIR DEL CONOCIMIENTO, RINDO  HOY UN HOMENAJE. PARA ELLAS MI AMOR Y MI RESPETO POR SIEMPRE